IBERMUSICA_Evgeny Kissin
© Rafa Martín / Ibermúsica

Obras para piano de Beethoven:Variaciones Heroica, op 35 Sonatas num 8, 17, y 21 

Eugeni Kissin, piano

IBERMÚSICA.1 0 de Febrero de 2020. AUDITORIO NACIONAL

El gran pianista ruso Eugeni Kissin volvió a visitar Madrid de la mano de IBERMÚSICA para homenajear a Beethoven, en el marco de las celebraciones por el 250º aniversario de su nacimiento. Kissin compareció ante el público madrileño con un recital de páginas magistrales del sordo de Bonn, las inmortales Sonatas para piano nº 8 Patética, nº 17, La Tempestad y nº 21 Waldstein , además de las Variaciones Heroica op 35 (cuyo tema es el mismo que el del último movimiento de la Sinfonía nº  3 Heroica).

Kissin, sin ser un pianista “especializado” en Beethoven-ya que su pianismo y su portentosa técnica son más afines a Schumann, Liszt, Prokofiev o Scriabin -está siguiendo los pasos de los grandes pianistas rusos del pasado siglo XX que sí fueron grandes intérpretes de su música para piano, en particular, Sviatoslav Richter y Emil Gilels, y nos ofreció un recital en el que salvo en una de las Sonatas, acarició el olimpo beethoveniano con sus dedos. 
En efecto, así en la Sonata Patética, Kissin desplegó una sólida técnica y  acertó con un tempo  que propició una interpretación de gran impulso dramático y de gran fidelidad al estilo en el primer movimiento y en el Rondo final, ambos movimientos muy bien planificados, tocados y resueltos. 

Sin embargo, al movimiento lento de esta Sonata, el bellísimo Adagio cantábile le faltó lirismo y delicadeza, aunque no intención y flexibilidad en el fraseo, muy depurado. 

© Rafa Martín / Ibermúsica

Sensacionales las Variaciones Heroica op 35, muy enérgicas y soberbiamente acentuadas y delineadas con cincel sobre el teclado, prístinas y demoledoras en las nutridas cascadas de acordes, con un fraseo majestuoso y a la par introspectivo, y magnífico impulso épico. Kissin estuvo formidable, en la línea de colosos del teclado  y grandes expertos beethovenianos como los pianistas Arrau, Gilels, y Brendel o nuestro recordado Esteban Sánchez en esta página, algo árida para el intérprete por su extrema dificultad, y obra precursora en cierto sentido de las monumentales Variaciones Diabelli, las más ambiciosas y geniales de Beethoven.  

La Sonata nº 17 la Tempestad fue algo decepcionante en los dos movimientos iniciales. Al primero, muy elocuente y dramático la faltó sin embargo algo de claridad, respiración y prolongación de las pausas y silencios y la coda fue borrosa en los arpegios graves. El Adagio fue tocado con deliberada tosquedad en los trémolos graves de la mano izquierda y con un fraseo prosaico. 
El famosísimo Allegretto final, por contra, fue muy hermoso, muy bien delineado e “impresionista”- el náufrago que se agarra a la tabla en medio del tremendo oleaje- y muy contrastado, con un tempo giusto, perfecto,  muy disfrutable. 
Kissin tocó con solidez y poderío la Sonata Waldstein, con un imponente primer movimiento, formidable en todos los conceptos: brío, digitación, acentos, articulación, claridad, escaso uso del pedal, y contundente coda. Muy introspectivo el tenebroso Adagio y sensacional el Rondo final muy bello y de gran colorido y fluidez, con un justo uso del pedal sin emborronar jamás. El pianista ruso no ejecutó sin embargo los famosos glissandi de octavas que hemos visto a Pollini Barenboim o Levit o que ejecutaban Gilels o Rubinstein.

Espléndidos y numerosos bises, maravillosamente tocados, en particular, las Variaciones sobre el tema de la Marcha de las Ruinas de Atenas,  brillantísimas, puro, heroico y enérgico Beethoven.

LUIS AGIUS

cecilia valdes teatro de la zarzuela

«CECILIA VALDES» (1932)  música de Gonzalo Roig

Libreto Agustín Rodríguez y José Sánchez Arcilla , basado en la novela del misto título de Cirilo Villaverde

Estreno en  el Teatro Martí de La Habana en 1932 y reestrenada en versión revisada en 1961

Elenco:

  •  Elaine Alvarez (Cecilia Valdés), Enrique Ferrer (Leonardo), Cristina Faus (Isabel Ilincheta) etc
  • Directos de escena Carlos Wagner
  • Coreografía Nuria Castejón
  • Orquesta y Coro de la CAM
  • Director musical Olivier Díaz

TEATRO DE LA ZARZUELA. Función del 6 de Febrero. Madrid

Brillante e interesante producción, vistosa y colorista, tanto musical como escénicamente de la zarzuela cubana , comedia lírica «Cecilia Valdés» de Gonzalo Roig, auténtica síntesis de música cubana y española, ya que es deudora por un lado de la tradición española, del peso histórico y cultural de la metrópoli, como exponente singular y muy notable de los aires y ritmos populares cubanos o caribeños  ( el danzón cubano, etc) así como de la música popular criolla y de los implacables ritmos de los esclavos africanos que España y otras potencias coloniales llevaban a Cuba en el primer tercio del siglo XIX para la recolección de la caña de azúcar , el café, y otras materias primas.

cecilia valdes

Ambientada en la Cuba del siglo XIX (1812 y décadas posteriores, antes durante el reinado de Isabel II de España), el libreto ,muy bien construido en cuanto  la convencional pero plausible trama y excelente en los diálogos, se precipita sin embargo en un final folletinesco difícil de admitir en nuestros tiempos y en ese sentido esta estupenda zarzuela ha envejecido mal, pese a que resulte paradójico afirmar que el retrato psicológico y especialmente sociológico de los personajes, divididos entre aristocracia criolla, colonos españoles nativos cubanos de raza blanca, mestizos, mulatos y esclavos, resulte muy convincente. Musicalmente esta zarzuela presenta números excelentes y es muy bella y variada, y Roig, asigna temas, motivos y estilos musicales diversos a todas y cada uno de los personajes en función de su origen, etnia y posición social. La música recuerda a veces a Arrieta, Vives, Chapí, etc. cuando los criollos o españoles son protagonistas. Otras veces es marcadamente moderna, muy cubana, colorista y por tanto  cercana al mexicano Revueltas y otros compositores cubanos (Lecuona) e hispanoamericanos de primera mitad del siglo XX.

El elenco de cantantes cumplió de manera sobresaliente en líneas generales destacando las voces femeninas sobre los solistas masculinos. Muy bien la  excelente soprano Elaine Alvarez en el rol protagonista de Cecilia Valdes, luciendo un bello timbre, amplia tesitura, y potencia vocal, si bien algo encorsetada en lo interpretativo. Excelente Cristina Faus en el papel de Isabel Ilincheta, con un fraseo muy elegante y una interpretación sobresaliente el rol más agradecido entre el público, el de la aristócrata consciente de la injusticia e inmoralidad de  la esclavitud, del maltrato y la servidumbre de mestizos y esclavos. Bien, pero con reparos, Enrique Ferrer, en el papel de Leonardo, cantando con empaque, pasión y actuando muy notablemente, si bien en algunos momentos se le percibió un molesto vibrato en la voz. Respecto del barítono Eleomar Cuello en el papel de José Dolores, cantó  con potencia pero tosquedad, falta de matices y penetración psicológica en su por otra parte, ramplón personaje. A destacar en cambio los papeles » cubanos», las mulatas, la santera, los aristócratas criollos,  y los comprimarios, que estuvieron muy bien, todos muy acertadamente dirigidos en una atractiva puesta en escena, de Carlos Wagner estructurada con acierto y originalidad como si el espectador asistiera a la proyección de una película de cine mudo de los años veinte del pasado siglo.

Notable dirección musical de Olivier Díaz, muy fluida y brillante, obteniendo una excelente respuesta orquestal y sensacionales las percusiones y el impulso rítmico con el que fueron interpretadas para los números bailables de aire o “son” cubano y africano.

En definitiva, exitosa y sólida  producción de un título muy representativo de la “zarzuela cubana”, una comedia musical en realidad-casi ópera- de indudable interés, especialmente por la belleza de la música, los estupendos diálogos y el alejamiento de los tópicos, muy de agradecer, pese al folletinesco final. Dado el número ingente de zarzuelas hispanoamericanas, es de esperar que asistamos pronto a la programación de nuevos títulos cubanos o de otros países del continente hermano.

LUIS AGIUS

Quinteto D 667 «LA trucha»

Octeto D 803 en fa mayor para dos violines, viola, cello, contrabajo, fagot, clarinete y trompa

Elena Bashkirova, piano

Camerata de la Royal Concertgebouw Orchestra, Amsterdam

IBERMÚSICA Auditorio Nacional de Madrid. 5 de Febrero de 2020

Ciertamente no es habitual que en un ciclo sinfónico asistamos a una «schubertiade» es decir, a un concierto de repertorio camerístico, en concreto una  fiesta musical, integrada por la música de Franz Schubert, de una sublime belleza y con notables, expertos y solventes intérpretes. El término «schubertiade»  tan caro a los melómanos fue acuñado por los amigos y coetáneos del gran compositor austriaco y esos encuentros “músico-lúdicos” consistían en interminables veladas en las que se comía y bebía copiosamente, se cantaban lieder, y se escuchaban -y bailaban- piezas pianísticas del gran compositor. En algunos casos, también se escuchaban obras de cámara, aunque esto era más inhabitual. En la primera pieza del estupendo concierto que nos ofreció IBERMÚSICA el pasado 5 de febrero, escuchamos el célebre Quinteto en La Mayor «La trucha» denominado así porque su cuarto movimiento consiste en un tema con variaciones que el propio Schubert tomó de su lied » Die forelle«, en el que escuchamos una encantadora y saltarina melodía que evoca el nadar del pez en cuestión envuelto en un acompañamiento pianístico que recuerda la corriente de un río alpino austriaco.A partir de este material, Schubert compuso una obra de gran formato para una formación camerística infrecuente: piano  más cuarteto de cuerda pero sustituyendo un violín por la incorporación de un contrabajo, reforzando así los bajos de la obra y buscando mayor contraste tímbrico y amplitud de tesitura. La versión fue impecable, siguiendo la estupenda pianista Elena Bashkirova la estirpe de los grandes pianistas rusos del siglo XX (Richterk Gilels, Sofronitzki, Yudina y del siglo XXI, Leonskaja, Trifonov, Volodos) grandes intérpretes schubertianos y en particular en grabación o concierto de esta bellísima obra. A destacar el Andante, de hermoso fraseo y muy bien contrastado en su parte central, el extrovertido Scherzo, y el cuarto movimiento, Tema con variaciones, con sensacional actuación del primer violín, y de piano de Bashkirova. Magnífica interpretación, rigurosa, sólida y fiel al estilo en suma, como también lo fue la del monumental Octeto D 903, cuya»divina longitud” ha sido objeto de críticas y reservas por algunos musicólogos, que cometen  el error de no apreciar el amplio desarrollo y vuelo lírico de la música, primorosamente bien escrita para cada instrumento y con un tejido armónico, tímbrico y contrapuntístico irreprochable. A destacar el sublime Adagio, tocado con religiosidad y misticismo por los excelentes solistas de la Camerata de la RCO de Amsterdam, destacando primer violín  y clarinete, sensacionales. Gran y justificado éxito de esta primorosa soirée de música de cámara en torno al inmortal Franz Schubert, uno de los mejores compositores de todos los tiempos en este género.

LUIS AGIUS

Sonatas para violín y piano de op 30/3 (nº8), op 47 «Kreutzer»(nº 9) y op 96 (nº 10)

Leonidas Kavakos, violín

Enrico Pace, piano

Continúan los fastos del “año Beethoven” e IBERMÚSICA nos ha ofrecido un sensacional recital del formidable violinista griego Leonidas Kavakos, del que hace pocas fechas comentábamos en estas mismas páginas su admirable grabación del maravilloso Concierto para violín y orquesta op 61 de Beethoven, el único  que compuso el gran compositor alemán, obra majestuosa, llena de belleza y de una construcción musical antológica, además de contener una de las partes solistas para violín más exigentes  en lo técnico y hermosas en lo musical de la historia del repertorio para este instrumento.

En esta ocasión hemos podido escucharle las hermosísimas Sonatas para violín y piano números 8 (op 30/3) nº 9 op 47 “Kreutzer” ( la joya de la corona de esta colección de música de Beethoven destinada al violín y el piano ) y la deliciosa sonata nº 10 op 96 en sol mayor, una obra menos interpretada y plagada de bellezas. Kavakos lució un sonido bellísimo, un fraseo muy depurado, de corte muy clásico,  pero a la par, con una concepción muy moderna y rigurosa de las partituras de Beethoven en cuanto a ataques y acentos y con un  soberbio manejo del arco. Más que brillante, Kavakos, que dio muestras de su virtuosismo, fue enérgico y elocuente, profundizando  sensiblemente en los pentagramas beethovenianos.

Los tempi fueron magníficos muy fluidos y disfrutables. Sobresaliente y soberbia interpretación de la Sonata Kreutzer, muy matizada, en particular el segundo movimiento, tema con variaciones, tocado con preciosismo, sutileza y refinamiento, después de un imponente primer movimiento. El finale resultó especialmente vibrante.

En cuanto al acompañamiento al piano de Enrico Pace, fue, en líneas generales muy pulcro, sólido, convincente, elegante y con empaque, en perfecta sintonía con Kavakos. Evidentemente no alcanza el pianista italiano la altura del insigne violinista griego, pero su fraseo fue muy bello y su espectro dinámico muy amplio. Gran éxito en una velada donde escuchamos la  verdadera esencia de la música de Beethoven de la mano de un inmenso violinista y mejor músico.

LUIS AGIUS

© Rafa Martín / Ibermúsica

Bezhod Abduraimov, piano

Orquesta Filarmónica de San Petersburgo

Yuri Temirkanov, director

Obras de Beethoven, Brahms y Tchaikovsky

Auditorio Nacional Madrid, 21 y 23 Enero 2020

IBERMÚSICA

El pasado 30 de Noviembre de 2019 falleció repentinamente el gran director letón Mariss Jansons (1943-2019) una de las mejores batutas del mundo, que tenía previsto dirigir en Madrid dentro de la programación de IBERMÚSICA dos conciertos al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, orquesta de la que era titular, con la actuación del gran pianista Igor Levit.

Al cancelarse la gira de la ORSB, en su lugar IBERMÚSICA, en un loable esfuerzo, ha tenido que sustituir los conciertos previstos  de dicha orquesta con la presencia en Madrid de la histórica Orquesta Filarmónica de San Petersburgo dirigida por su titular, el veterano maestro Yuri Temirkanov, contando la actuación del joven y excelente pianista uzbeko de ascendente proyección internacional, Behzod Abduraimov, que se erigió en notable protagonista de los dos conciertos, tocando espléndidamente dos  magnas obras del gran repertorio, los conciertos para piano y orquesta nº 1 de Tchaikovsky y el nº 1 de Beethoven, los días 21 y 23 de Enero, respectivamente.

En efecto Abduraimov lució una portentosa técnica en Tchaikovsky, no exenta de elegancia, sensibilidad y refinamiento. En los pasajes de bravura estuvo extraordinario, especialmente en el primer movimiento y en el sensacional finale, tocado con gran fogosidad y brillantez. El Andante fue exquisito (aunque el tempo  escogido un poco rápido para lo acostumbrado).

© Rafa Martín / Ibermúsica

Su Beethoven fue equilibrado, limpio, sensible y enérgico, de gran plasticidad y lirismo en el Largo  y notable belleza e impulso rítmico en el Rondo final. En  el primero de los conciertos completaba el programa la magistral Cuarta Sinfonía de Brahms, obra capital de la Historia de la Música. La versión de Temirkanov fue muy irregular y algo decepcionante, de tempi muy rápidos, con momentos de innegable belleza (especialmente en el Andante) pero sin continuidad y con cierta falta de introspección. El tercer movimiento fue notable y el finale irregular, con buenos momentos y otros no bien resueltos por falta de hondura. El acompañamiento del Concierto para piano y orquesta de Tchaikovsky fue modélico e idiomático. En el segundo programa, con la formidable  Cuarta Sinfonía de Tchaikovsky, Temirkanov nos mostró su indudable maestría y obtuvo una excepcional respuesta orquestal de la Filarmónica de San Petersburgo. La versión fue sólida idiomática, dramática, refinada y brillante. Majestuoso el primer movimiento, muy dramático y bien diseñado. Precioso andante de bellísimo fraseo, aunque algo irregular en algunas frases. Inolvidable tercer movimiento, con el famosísimo pizzicato de las cuerdas (alternándose con la marcia del viento madera y metales) refinado, jovial, virtuosístico, colorista, puro Tchaikovsky. Maravilloso.

Brillantísimo final perfectamente planificado, contundente y elocuente, muy bien resuelto

La Filarmónica de San Petersburgo lució un sonido homogéneo y empastado, si bien con un timbre algo oscuro, y falta de precisión en algunos ataques, en momentos puntuales. Excelente en todas sus secciones, destacaron, viento- madera y metales.

En ambos conciertos pudimos escuchar como bises, sendas páginas de Elgar, Nimrod y Salut d´ amour, impecables, sutiles, bellísimas.

Mariss Jansons in memoriam

LUIS AGIUS

Concierto de Año Nuevo 2020

Orquesta Filarmónica de Viena

Andris Nelsons, director

SONY CLASSICAL (2 CD) 19439702362

Se cumplió una vez más la  inevitable, placentera y gloriosa tradición de  la celebración del Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, del 1 de Enero de 2020, el concierto más famoso del mundo, con la que esta histórica orquesta felicita el Nuevo Año a melómanos y no melómanos a ritmo de valses, polkas, marchas, galops, oberturas, etc en inolvidables melodías, que vienen de dorados y lujosos tiempos pretéritos, de la época del “Imperio tranquilo”, el Imperio de los Habsburgo. Esta vez el concierto fue dirigido por el maestro letón Andris Nelsons, director titular de la prestigiosa Orquesta del Gewandhaus de Leipzig y principal director de la Orquesta Sinfónica de Boston y una de las batutas más cotizadas de la actualidad, cuyo debut en este evento fue muy satisfactorio. Nelsons diseñó un programa muy hermoso e infrecuente  con numerosas obras nunca antes escogidas por otros directores e interpretadas en este concierto (la polka “Cupido” y el vals “Saludos de amor” de Josef Strauss, la “Gavotte” de Hellmesberger la polca “Flor de invierno” de Eduard Strauss o el sí tocado, pero muy raramente, “Dynamiden” un vals de Johann Strauss)
Asimismo escuchamos valses muy bellos y poco tocados como el “Abrazaos, millones” de Johann Strauss (un claro guiño a Schiller y a Beethoven, en el 250º aniversario de su nacimiento).Precisamente del maestro de Bonn se interpretaron algunas Contradanzas con una primorosa ejecución de Nelsons y la Filarmónica de Viena, algunas de las cuales fueron bailadas en la retransmisión televisiva, coreografiadas por José Carlos Martínez gran bailarín y coreógrafo español de prestigio internacional.

En definitiva, Nelsons dirigió, con su habitual estilo heterodoxo, pero con soltura, preciosismo, sutileza, bello fraseo y brillantez todo el concierto,si bien  estuvo mejor en las polcas, marchas, oberturas , etc que en los valses ( de bello fraseo, pero muy ”sinfónicos”, faltándole un manejo del rubato del vals vienés más flexible) sin que esto empañe en absoluto su excelente actuación.

La Filarmónica de Viena ofreció, como era de esperar y como siempre, una ejecución impecable , un sonido suntuoso y una gran brillantez, sin pomposidad innecesaria.

Cómo curiosidad se ejecutó un arreglo diferente de la popular “Marcha Radetzky” al que nos habíamos acostumbrado desde 1946, sin particulares ni sustanciales diferencias, y desde luego, inapreciables para el neófito. Sobresaliente grabación.

LUIS AGIUS

leonidas_kavakos_cd_beethoven_octubre_2019

Concierto para violín y orquesta en Re mayor” op 61

Leonidas Kavakos, violín y dirección

Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera

“Septimino “op 20

Leonidas Kavakos, violín, y otros solistas

“Variaciones sobre canciones populares” op 105 y op 107

Leonidas Kavakos, violín

Enrico Pace, piano 

SONY CLASSICAL (2 CD) 19075929882 (co-producción con BR Klassik)

El sello SONY CLASSICAL comienza a conmemorar, en este recién estrenado año 2020, el 250º aniversario del nacimiento de Ludwig Van Beethoven (1770-1827) con un excelente álbum de dos discos compactos donde se erige como gran protagonista el extraordinario violinista griego Leonidas Kavakos, que interpreta y dirige una obra cumbre del genial sordo de Bonn , el maravilloso  e inmortal Concierto para violín y orquesta op 61 , además de interpretar y liderar una deliciosa obra de cámara , el celebérrimo Septimino op 20 y por último, ofrecernos unas inhabituales Variaciones para violín y piano, todo esto en aras de buscar las diferentes caras de un mismo prisma: el poderoso, titánico, singular, lírico y asombroso arte de musical de Beethoven, una de las mayores figuras de la Historia de la Música  y de la cultura occidental.

En efecto, Kavakos, en su sensacional interpretación del Concierto para violín destaca por su noble fraseo, su bellísimo sonido y su escrupuloso respeto a la partitura de Beethoven.Especialmente atractiva y extraordinaria es su interpretación de  la Cadenza (pasaje para lucimiento del violín solista) del primer movimiento, que el gran violinista transcribe por vez primera en su propio arreglo para violín tomado de la versión para piano y orquesta que el propio Beethoven realizó de esta obra en 1807 y que hace décadas publicó en disco compacto  el sello Deutsche Grammophon con el insigne Daniel Barenboim al piano. La cadenza de Kavakos es auténticamente preciosa, con un hermosísimo diálogo entre  el violín y el timbal (alla marcia, escrito por Beethoven) y de un virtuosismo espectacular, de altos vuelos, llena de dobles cuerdas, adornos, etc, pero muy rigurosa con el espíritu de la obra. En todo caso, Kavakos intenta profundizar, y lo consigue, en los pentagramas beethovenianos, ofreciéndonos una visión épica y humanista de esta música.Sin embargo, en este movimiento, siendo muy buena la dirección musical de Kavakos, quizá con la presencia y actuación de un director de orquesta al nivel de este solista, se hubieran obtenido más matices y un acompañamiento más perfilado y detallado.
El segundo movimiento, Larghetto es delicadísimo, muy espressivo, tocando y dirigiendo el griego con gran intimismo, y la transición al Rondó final también debida a Kavakos, muy original y a la vez fiel a Beethoven.
El maravilloso Rondo final es jovial, brillante, sólido y esta magníficamente tocado y dirigido por Kavakos, que demuestra una notable capacidad musical en ambos roles de solista y director en este movimiento.
La  formidable Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, una de las mejores orquestas alemanas y europeas por su sonido y musicalidad,  responde admirablemente y aquí no se echa en falta un director como en el primer movimiento.
Respecto del Septimino op 20 para violín, viola, clarinet, trompa, fagot, violonchelo y contrabajo nos encontramos ante una  excepcional versión, modélica, fiel al estilo, elegante y clasicista. Magnificos solistas de viento y sobresaliente Kavakos, liderando el conjunto.
Por último, se nos ofrecen inusuales interpretaciones de dúos para violín y piano con temas populares escoceses, rusos y austríacos.Se trata de música “digestiva”, que Beethoven componía para aumentar su pecunio, pero que no carece de notable belleza y excelente factura compositiva.
Buen acompañamiento del pianista Enrico Pace, en completa sintonía interpretativa con Kavakos.

Excelente grabación en todas las obras, de gran presencia y fidelidad quizá favorable al violín en el Concierto.
Muy recomendable,  especialmente por la formidable “cadenza” del primer movimiento del Concierto, sin superar  en conjunto, a otros grandes violinistas, como Anne Sophie Mutter o David Oistrakh  en esta misma obra.

LUIS AGIUS

“MYRTHEN”

Robert Schumann: “Myrthen”(Lieder) op 25, colección de canciones.

Camilla Tilling, soprano

Cristhian Gerhaher, baritone

Gerold Huber, piano.
SONY CLASSICAL/BR Klassiks 19075945362

Prosigue el gran barítono austriaco Christian Gerhaher con su empresa de  acometer la titánica tarea de grabar la totalidad de los “lieder”- canciones para voz y piano- de Robert Schumann para el sello Sony Classical (en coproducción con BR Klassiks). En el registro que comentamos, Gerhaher está acompañado por la excelente soprano Camilla Tilling, una de las estrellas del panorama internacional en el género de concierto y de canción de cámara y ambos nos ofrecen una formidable versión del magnífico ciclo  de canciones “MYRTHEN” op 25, sobre textos de Ruckert, Goethe Byron y Heine,entre otros.Se trata de una de las colecciones de canciones más extraordinarias y hermosas de Schumann-gran dominador de este género musical-, llena en sus Cuatro Cuadernos (“libros”) de canciones muy variadas, de notable inspiración melódica y con unos  bellísimos acompañamientos del piano, que crean ambientes líricos, dramáticos, íntimos, reflexivos y meditativos, de un formidable espíritu romántico. Este registro resulta más ameno que los anteriores por la inclusión de las dos voces, soprano y barítono, ambas espléndidas. Camilla Tilling está maravillosa, perfecta en dicción , afinación, lirismo vocal y  musicalidad y nos ofrece unas memorables versiones de canciones como “Widmung” “”Der Nussbaum” o “DieLotosblume”, mientras que Gerhaher luce su bello timbre vocal y sus virtudes como intérprete bien conocidas: impecable dicción, fraseo depurado, fidelidad al estilo y pura emotividad, sin atisbo de afectación.Como en otras grabaciones de este proyecto, estupendo acompañamiento del pianista Gerold Huber, gran experto en el campo del “Lied, en este registro mucho más acertado que en los anteriores, con una  aportación modélica. Sensacional grabación.Recomendación total, registro imprescindible para los amantes del “lied” romántico y de la música de Schumann en particular.

LUIS AGIUS

G.F.Haendel: “The Messiah”,  HWV 56, oratorio 
Solistas

Keri Fuge, soprano  

Hilarry Summers, contralto

Nick Pritchard, tenorEdward Grint , bajo
The King ´s Consort (coro y orquesta)
Robert King  director

IBERMÚSICA. Auditorio Nacional.Madrid.17 de Diciembre de 2019.

Refinamiento, espiritualidad, sensibilidad, introspección y brillantez.
Esta versión en concierto del maravilloso “Mesías” de  Georg Friedrich Haendel (1685-1759) lo tuvo todo, en gran medida gracias al inconmensurable talento y musicalidad de Robert King, uno de los mejores directores de música barroca de la actualidad y gran autoridad en la interpretación de Haendel. Hace años pudimos escucharle en Madrid una antológica interpretación al frente del mismo conjunto, “King ´s Consort” de la Water Music y de la Música para los Reales FuegosArtificiales del gran  compositor alemán, afincado en Inglaterra.
En esta ocasión y como ya viene siendo tradicional en los últimos años, escuchamos gracias a Ibermúsica en su concierto extraordinario de Navidad, un “Messiah” de corte camerístico-lejos de la tradición decimonónica de interpretarlo con un coro y una orquesta masivos- con un conjunto-consort– de instrumentos de época, reducido pero transparente, de una impecable afinación y una musicalidad extrema.El bajo continuo formado por un clave, violonchelo, fagot, y órgano estuvo sensacional, y la cuerda espléndida.
En cuanto a los solistas destacaron las voces femeninas: la excelente soprano Keri Fuge, de bello timbre, gran volumen, facilidad en el agudo y delicado fraseo y la imponente contralto en presencia y voz   Hilary Summers, de registro medio-grave oscuro ,formidable, lleno de armónicos y muy ajustada al estilo, cantando con detallismo y recogimiento sus recitativos y arias.
Correctos tenor y bajo.

Formidable el coro de 18 voces, modélico tanto en su dicción, como en empaste, ataques y prestación dinámica.
Y por supuesto, el torrente de suprema belleza del Messiah, fue debidamente encauzado por la magistral batuta de Robert King, que impuso un fraseo variado, contrastado, a la par delicado y enérgico, cuidando con mimo  los recitativos y los accompagnatos,   logrando siempre   un admirable y prístino acompañamiento instrumental en las bellísimas arias. Los números corales fueron impecables, idiomáticos, emotivos, dramáticos. En definitiva , una velada musical esplendorosa donde lo espiritual y lo artístico estuvieron absolutamente fusionados. Y por cierto, el celebérrimo Alelullah! fue interpretado con un colorido, una elegancia y una brillantez apoteósica, al igual que el bellísimo “Amen” fugato broche final de este oratorio, obra capital de la historia de la Música y del Arte. Inolvidable.

LUIS AGIUS

  • Piotr Ilich Tchaikovsky: “Cascanueces” Op 71, ballet en dos actos
  • Compañía Nacional de Danza
  • Solistas:Cristina Casa/Angel García Molinero
  • Maria Kochetkova (hada de los confites)/Alessandro Riga (Príncipe)
  • Coreografía y dirección escénica: José Carlos Martínez
  • Escenografía: Monica Boromello
  • Iluminación: Olga García Sánchez
  • Ortuesta de la ORCAM
  • Manuel Coves, Director musical

ESTRENO, 10 de Diciembre de 2019.Teatro de la Zarzuela.

Dentro de la programación de la Temporada 19/20 del Teatro de la Zarzuela, se representa en Madrid hasta el 22 de Diciembre uno de los ballets más importantes y bellos de la historia del género: el Cascanueces, op 71 de Tchaikovsky, el último de sus tres grandes e inmortales ballets de estilo y corte romántico que legó a la posteridad (los otros dos títulos, que no precisan presentación, son «La bella durmiente» y en especial «El lago de los cisnes«). Únicamente en el siglo XX otro ballet con una música tan espléndida como la de Tchaikovsky alcanzó tal esplendor en los teatros, «Romeo y Julieta» de Prokofiev y en el siglo XIX «Giselle» de Adam y Coppelia y Sylvia de Delibes resisten la comparación. “Cascanueces”, se representa tradicionalmente en Rusia, centroeuropa y EEUU vinculado a la Navidad, debido a su temática. En esta ocasión,  nos es ofrecido por la Compañía Nacional de Danza, en un brillante , elegante, clásico y sensible montaje debido a la coreografía y puesta en escena del experimentado director y coreógrafo José Carlos Martínez-anterior director de la CDN desde 2011 hasta 2019-, con una espléndida pareja protagonista, Cristina Casa y Angel García Molinero, y una formidable pareja de solistas, Maria Kochetkova y Alessandro Riga en los roles de Hada de los Confites y el Príncipe  respectivamente y con una vistosa y original escenografía de Mónica Borromelloy espléndida iluminación de Olga García Sánchez.

A destacar la estupenda pareja protagonista, Cristina Casa y Angel Gª Molinero en los roles de Clara y Fritz, y en especial y la formidable de solistas Koçchetkova y Riga, que lucieron su técnica portentosa y su refinamiento en el inmortal Pas a deux del Segundo Acto.

Muy bien los comprimarios  y el cuerpo de baile de la CDN gracias a la sensacional coreografía de Martínez , clásica, elegante equilibrada,   muy bien resuelta en los aires nacionales (danza rusa, danza, china, danza árabe, Pastoral, etc)
En efecto, tanto la coreografía como la puesta en escena han cumplido con las expectativas del público madrileño, y han plasmado la atmósfera de fantasía, sueño, y refinamiento que la soberbia partitura musical  de Tchaikovsky requieren.

La orquesta respondió con y solvencia, delicadeza y brillantez  los requerimientos de la batuta de Manuel Coves, que acertó en los tempi, y en la acentuación y fraseo. Destacó el viento -madera excelente, y el bellísimo fraseo de los danzas características: «danza española, rusa (trepak), danza china. «La “danza árabe” tuvo una interpretación sublime, detallista y sugerente.

Respecto de la puesta en escena, las acciones físicas y los juegos de magia estuvieron muy bien resueltos. La elegante escenografía de Bortomello, muy original en su sencillez, sirvió de marco perfecto a la acción del ballet. Excelente la iluminación, con un bellísimo contraluz en el segundo acto.

En definitiva, una versión de notable calidad de la CDN, que  nos hace augurar otros excelentes montajes en el futuro.

© Luis Agius