Obras de Debussy, Rachmaninov y Mahler

Daniil Trifonov, piano

Orquesta del Teatro Mariinsky

Valery Gergiev, director

Auditorio Nacional Madrid, 14/III/2019. LA FILARMONICA

Concierto a todo lujo al que tuvimos ocasión de asistir en el Auditorio Nacional, con la presencia del  formidable pianista ruso Daniil Trifonov, una de las más relevantes estrellas del panorama internacional, sin duda con toda justicia. Nos asombró su virtuosismo interpretando el bello Primer Concierto para piano y orquesta de Rachmaninov, (en la estela de Chopin y Liszt) que seguramente grabará junto al Tercero próximamente, pero no solo por el despliegue de su portentosa técnica, que hace que cualquier partitura por difícil que sea, resulte sencilla, sino por la sensibilidad, hondura, y trascendencia de las que dota a sus interpretaciones. Su elegancia y humildad ante el teclado y respecto al director y la orquesta, nos dicen mucho acerca de su personalidad, lo cual unido a su juventud hace que su proyección podamos afirmar que no tiene techo. Apabullante. Magnífico acompañamiento orquestal en Rachmaninov de la Orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, con el gran director Valery Gergiev el “zar” ruso de la batuta, actualmente titular de la prestigiosa Filarmónica de Munich y uno de los mejores del mundo. En la soberbia Quinta Sinfonía de Mahler, si bien hemos escuchado en el Auditorio versiones más redondas, Gergiev nos ofreció una lectura sólida, detallista, cuidadosa, muy bien planificada y matizada, y en momentos intensa, de tan excelsa obra, una de las mayores Sinfonías del repertorio y de la historia, y no solo por su inmortal “Adagietto” sino por su espléndida construcción, donde el espíritu mahleriano se hace más patente. La orquesta brilló en Rachmaninov y puntualmente en Mahler, aunque por su sonido y color, podemos afirmar que se trató de un Mahler “a la rusa”, que nos hizo añorar la audición de una sinfonía de Tchaikovsky o Shostakovich, quizá más apropiada a su repertorio y que hubiera supuesto probablemente un colofón apoteósico. En todo caso, enhorabuena a la Filarmónica  por traernos tan excelentes intérpretes a Madrid.

LUIS AGIUS

Auditorio Nacional, 1 de Febrero de 2019

Gustav Mahler: Sinfonia no 6 «Trágica”

Orquesta Nacional de España

David Afkham, Director

La Orquesta Nacional de España , con su director titular al frente, David Afkham nos ofreció una magnífica interpretación de la Sexta Sinfonía en la menor “Trágica”· de Mahler, una de la sinfonías más complejas del genial compositor y en la que éste hace gala de un prodigioso alarde de instrumentación, dentro de una construcción sinfónica sólida, convincente y absolutamente abrumadora en lo sonoro,-requiriendo de la orquesta tanto un espectro dinámico amplísimo, como un gran refinamiento tímbrico- constituyendo esta Sexta Sinfonía el retrato más acabado y perfecto del fin de toda una época y de un estilo estético.En efecto , la sabia batuta de Afkham, un director todavía joven , más aún si consideramos lo dilatado de la carrera de un director de orquesta-que además es el músico que más tiempo tarda en “madurar-” puso de manifiesto la verdad mahleriana: la vida es como una sinfonía, una sinfonía debe ser como la vida. Asi , en un implacable y soberbio primer movimiento, lleno de drama y pathos, también lo lírico alcanzó cimas muy elevadas.De igual modo, asistimos a bellísimo y sublime Andante, un arrollador Scherzo y un trascendental Finale.La respuesta orquestal de la ONE fue extraordinaria, fruto no solo de los muchos ensayos sino de la entrega y de la convicción de los profesores de la ONE de que se encuentran bajo la dirección de uno de los directores de más talento y proyección del actual panorama internacional. Afkham se supero a sí mismo en otras versiones de Mahler que le hemos escuchando, logrando un perfecto equilibrio entre razón y emoción, muy de agradecer en la música de Mahler , que a veces o bien se nos ofrece en gélidas interpretaciones o bien en versiones vulgares y monótonas que nada aportan a la gran tradición y al formidable valor estético que estas magnas sinfonías mahlerianas atesoran.El mejor concierto de esta temporada hasta el momento sin lugar a dudas.

LUIS AGIUS

Henri Dutilleux: “Tout un monde  lointain” (para violonchelo y orquesta)

Gautier Capouçon, violonchelo

Franz Joseph Haydn: “Missa in Angustiis” (Misa de Nelson)” Hob XXII;11 para solistas, coro y orquesta

Christina Gansch, soprano,  Sophie Harmsen, mezzosoprano,,Robin Tritschler, tenor, Ludwig Mittelhammer, barítono

Coro Nacional de España

Orquesta Nacional de España.

David Afkham, director

★★★★

Imaginativo e interesantísimo programa el que tuvimos la ocasión de escuchar el pasado 26 de Enero dentro de la programación regular de la OCNE, de la mano de su magnífico director titular David Afkham y en el que contamos con un solista de auténtico lujo, el afamado violonchelista francés Gautier Capouçon, uno de los más reputados de la actualidad, especialmente en el repertorio romántico y moderno.En efecto, tuvimos ocasión de disfrutar de la extraordinario música de dos compositores distintos y distantes en el tiempo, estilo y forma, pero a los que une en común la magnífica factura de su música, el dominio del oficio de compositor y el servicio a los ideales más nobles: Henri Dutilleux, uno de los más importantes compositores franceses del pasado siglo (1916-2013) y Franz Joseph Haydn (1732-1809) uno de los más grandes compositores del Clasicismo.

Los intérpretes estuvieron a la altura de las espléndidas obras que integraban el programa: en Dutilleux, “Tout un monde lointain –basado en Baudelaire, un auténtico concierto para violonchelo “encubierto”, en cinco movimientos-Capoucón y Afkham actuaron en gran sintonía, con gran impulso rítmico, refinamiento y atención a la letra y al espíritu de la página, desplegando el solista francés un sobrio y elegante virtuosismo.En la maravillosa “Misa de Nelson” –una de las mejores de Haydn, quizá  la más contundente y hermosa-brilló sobremanera en un soberbio “Kyrie” la excelente soprano Christina Gansch, de bello timbre, gran volumen y probada musicalidad, así como el Coro Nacional y la orquesta con metales y timbales “ de época”. La dirección de Afhkam fue vibrante, intensa, rigurosa, de gran calado dramático, nunca ampulosa buscando siempre -y logrando- un Haydn absolutamente clásico y equilibrado pero sin renunciar a la emoción. Magnífico concierto.

LUIS AGIUS

Orquesta Filarmónica de la Scala de Milán

Riccardo Chailly, director

Obras de Bartok, Moussorgsky/ Ravel y Mahler

Auditorio Nacional Madrid, . 23 y 24 Enero 2019 IBERMUSICA

La gran orquesta, de tradición operística, la mítica Orquesta alla Scala de Milán, denominada cuando da conciertos sinfónicos “Filarmónica della Scala”, titular del  teatro de Opera más famoso e importante del mundo, la gloriosa “Scala de Milán” , (junto a la Opera de Viena y el Metropolitan de Nueva York), visitó Madrid de la mano de Ibermúsica , con su director titular al frente, el gran maestro italiano Riccardo Chailly, experto y formidable director de repertorio sinfónico como  lo demostró con creces en las dos veladas, con obras fundamentales y sobradamente conocidas de los melómanos, el Concierto para orquesta de Bela Bartok (1943) , los Cuadros para un Exposición de Moussorgsky, en orquestación de Ravel y la Sinfonía nº 6 , en la menor “Trágica” de Mahler.Ambos conciertos fueron magníficos por todos los conceptos.La Filarmónica della Scalla demostró su altísimo nivel en un repertorio que en principio no es el suyo, pues básicamente es una orquesta de ópera, que interpreta todo repertorio dramático-musical, pero no el sinfónico.Al parecer Chailly quiere que esta explosiva orquesta, llena de oficio,  temperamento dramático, brillantez, color, magnífico empaste y con un metal y percusión formidables, se interne por el repertorio romántico del siglo XIX y el moderno de comienzos del siglo XX y , a tenor de lo escuchado en Madrid, los logros y los resultados serán sobresalientes.Bartok, lo más moderno, estuvo muy bien tocado y matizado, con refinamiento tímbrico y buen sentido rítmico.Los Cuadros de Moussorgsky fueron muy coloristas y tocados con gran efusividad y contrastes y Mahler, en su Sexta Sinfonía, una obra densa, compleja, llena de abismo y cimas., claroscuros, tormentas y pasiones fue recreada al mejor nivel de las orquestas centroeuropeas (Filarmónicas de Viena o de  Berlín, imbatibles en este repertorio) de manera sólida, contundente, lírica y épica. Chailly acertó en todo: tempi, fraseo, matices, estuvo elegante, refinado y colosal.El primer día , la orquesta nos deleitó con un bis que sí forma parte de su repertorio habitual , una obertura rossiniana “Semiramide” que sonó fresca, vibrante y muy italiana , pero sin ápice de vulgaridad. Solo resta decir, ¡BRAVO!

 

Ibermúsica celebró la navidad musicalmente ofreciéndonos, como es preceptivo y muy de agradecer, una espléndida interpretación  del “Mesías” de Haendel, el oratorio posiblemente más famoso que vieron los siglos, en un magnífico concierto donde brilló sobremanera el coro Capella Ámsterdam , la orquesta de instrumentos de época, “Orquesta del siglo XVIII” y la sensacional batuta de Daniel Reuss, auténtico especialista en este género y estilo.En efecto, con una plantilla de moderadas dimensiones (coro de 24 voces, 6 por cuerda) y una orquesta con un nutrido bajo continuo (órgano positivo, clave, un contrabajo y dos chelos) y una plantilla reducida a la habitual en una orquesta de cámara (alrededor de 20-30 instrumentos: cuerda, dos oboes, dos trompetas y timbales) la parte orquestal sonó transparente y refinada, con bellísimos adornos y matices, y con una amplísima dinámica.Daniel Reuss dirigió con maestría, gracias a un fraseo natural, elegante pero intenso, dotando en su caso de dramatismo a la música, y muy atento y cuidadoso a recitativos y transiciones y con una primorosa dirección coral.El coro, por su parte, estuvo soberbio, empastado, en su justa expresión, siempre matizando admirablemente y con un gran colorido y empaque (formidables los bellísimos fragmentos corales de la primera parte y el archiconocido “Alellujah”). Los solistas por contra, estuvieron desiguales-algo mejor el bajo- cumpliendo el resto aseadamente, si bien muy por debajo de la orquesta, coro  y director, de gran nivel.

 

Luis Agius

G.F.Haendel: “The Messiah”, oratorio en tres partes

Capella Ámsterdam (Coro)
Orquesta del Siglo XVIII
Solistas
Daniel Reuss, director

Auditorio Nacional Madrid, 12/XII/2018.IBERMUSICA

Ibermúsica celebró la navidad musicalmente ofreciéndonos, como es preceptivo y muy de agradecer, una espléndida interpretación del “Mesías” de Haendel, el oratorio posiblemente más famoso que vieron los siglos, en un magnífico concierto donde brilló sobremanera el coro Capella Ámsterdam , la orquesta de instrumentos de época , “Orquesta del siglo XVIII” y la sensacional batuta de Daniel Reuss, auténtico especialista en este género y estilo.En efecto, con una plantilla de moderadas dimensiones (coro de 24 voces, 6 por cuerda) y una orquesta con un nutrido bajo continuo (órgano positivo, clave, un contrabajo y dos chelos) y una plantilla reducida a la habitual en una orquesta de cámara (alrededor de 20-30 instrumentos: cuerda, dos oboes, dos trompetas y timbales) la parte orquestal sonó transparente y refinada, con bellísimos adornos y matices, y con una amplísima dinámica.Daniel Reuss dirigió con maestría, gracias a un fraseo natural, elegante pero intenso , dotando en su caso de dramatismo a la música, y muy atento y cuidadoso a recitativos y transiciones.y con una primorosa dirección coral.El coro , por su parte, estuvo soberbio, empastado, en su justa expresión, siempre matizando admirablemente y con un gran colorido y empaque (formidables los bellísimos fragmentos corales de la primera parte y el archiconocido “Alellujah”)Los solistas por contra, estuvieron desiguales-algo mejor el bajo- cumpliendo el resto aseadamente, si bien muy por debajo de la orquesta ,coro y director ,de gran nivel.

LUIS AGIUS

Gustav Mahler: Des Knaben Wunderhorn

Sinfonía nº 4 en Sol mayor

 

Anna Lucia Richter, soprano

Florian Boesch, barítono

Musica Aeterna (Orquesta de la Opera de Perm)

 

Teodor CURRENTZIS, director.

Ibermusica, Auditorio nacional , 28 de Noviembre

En ciertas y contadas ocasiones tenemos la inmensa fortuna de asistir a conciertos que nos transportan literalmente a lo mejor del universo estético y musical de un compositor, de una manera rigurosa, natural,  elegante, apasionada, emocionante e inolvidable.En el concierto de la orquesta Musica Aeterna (Opera de Perm) dirigida por el gran director de orquesta griego Teodor Currentzis, dentro de la temporada de Ibermúsica, se obró el milagro: la bellísima música de Mahler se adueñó de nuestra alma y de nuestros sentidos, y sencillamente nos dejó desarmados, gracias a unos cantantes solistas excelentes, una orquesta espléndida, que toca como un solo hombre con una perfección inusitada  en los ataques , un bellísimo sonido y una pasión prácticamente desconocida en estos tiempos y sobre todo gracias a un formidable músico, que ejerce el papel de director de orquesta, pero que en realidad es un mago, un demiurgo, un descubridor: Teodor Currentzis. Este sin igual directores, capaz de obtener la mejor respuesta orquestal posible, y que nos ha deslumbrado con sus grabaciones de Mozart o Chaikovsky al frente de esta orquesta, es un músico versátil, creativo y extraordinario que marca el ritmo y acentúa  y matiza espléndidamente y que trabaja hasta la extenuación la partitura , pero sin duda , más allá de las notas.Los acompañamientos orquestales a los cantantes en el ciclo de “Lieder” (canciones) “Des Knaben Wunderhorn” (El muchacho de la trompa mágica”,) la estupenda soprano Anna Lucia Richter (de bellísimo timbre y excelsa musicalidad) y al barítono Florian Boesch (muy dramático , sólido y convincente) fueron deliciosos, puro Mahler, livianos, delicados, trágicos, depurados hasta lo imposible, plenos de encanto.Todo el universo mahleriano quedó plasmado con gracilidad, elegancia y tragedia de forma sinceramente teatral.Inolvidable.

La Cuarta Sinfonía del genial compositor austriaco fue sencillamente prodigiosa, con los violines tocando de pie, como en los tiempos de Mahler, probablemente el mejor director de orquesta de la historia.Sensacional construcción y fraseo en el primer movimiento, monumental movimiento lento, el hermosísimo Ruhevoll, y maravilloso el cuarto movimiento con la soprano Richter, que cantó admirablemente arropada por Currentzis y la orquesta, con una sensibilidad incomparable
En definitiva, concierto apoteósico coronado con un bis espectacular de ritmo implacable de un desconocido compositor serbio, en el que orquesta y director mostraron su virtuosismo.Vino la justa explosión de admiración y júbilo, pero la apoteosis fue previa y  mahleriana, gracias a un grandísimo director.Recuerden, graben su nombre, es griego y se llama Teodor, Teodor Currentzis y todo lo que toque, todo lo que dirija , lo convertirá en oro.

LUIS AGIUS

Extraordinario concierto de la gran violinista alemana con la ONE
Obras de Brahms, John Williams y Dvorak
Auditorio Nacional, 16 Noviembre 2018

Anne Sophie Mutter, violín
Orquesta Nacional de España.
Christoph Eschenbach, director

★★★★★

La indiscutible reina del violín a nivel mundial, la gran Anne Sophie Mutter visitó Madrid de nuevo, dentro de la programación regular de la Orquesta Nacional de España, esta vez para ofrecernos su interpretación, absolutamente magistral del bellísimo Concierto para violín y orquesta op 77 de Brahms, una de las joyas del repertorio en este género. El triunfo de la violinista alemana fue indiscutible y clamoroso, como siempre que nos ha visitado, en particular con la ONE, con los conciertos para violín de Gubaidulina y Bruch en años anteriores. Esta vez, además, Mutter presentó en Madrid la obra concertante de John Williams, el famoso compositor de bandas sonoras, Markings, para violin, arpa y cuerdas. En ambas obras, Mutter lució su portentosa técnica , su inmensa inteligencia musical, su bravura, y su rigor. Nunca toca de cara a la galería , sino siempre al servicio de la expresión musical más noble y profunda. Su fraseo cálido, redondo, su brillantez en las agilidades, su elegancia y buen gusto en los adornos, su manejo inverosímil del arco, la potencia sonora y expresiva que saca de su maravilloso violín, ya se trate de un Stradivarius un Amati o un Guarnerius, le convierten sin discusión en la mejor violinista del mundo.

En su espléndida madurez, Mutter está en plena forma y puede seguir ofreciéndonos su arte magistral muchos años, sirviendo de faro y de ejemplo por su maestría, experiencia y sabiduría musicales a las jóvenes generaciones. Excelente acompañamiento la Orquesta Nacional que se contagió del brío y la musicalidad de la violinista alemana, dirigida por un Eschenbach muy cuidadoso y atento a los matices y al fraseo, de gran lirismo. El concierto se completó con una fogosa versión , aunque con ciertos desajustes, de la Octava Sinfonía de Dvorak, que escuchamos empero, bajo el impacto de la formidable actuación anterior de Anne Sophie Mutter. Enhorabuena a los gestores de la ONE por traer a solistas de tan alta categoría para disfrute de todos y para aumentar aún más si cabe el prestigio de nuestra primera orquesta.

LUIS AGIUS

Auditorio Nacional, 19 de Octubre 2018
Schoenberg: Gurrelieder

Dentro de la temporada regular de conciertos de la Orquesta y Coro Nacionales de España tuvimos la ocasión de presenciar un magnifico concierto dedicado a los «Gurrelieder» de Arnold Schenberg, magna obra que se programa menos de lo deseable por su dificultad y por lo numeroso de los efectivos musicales que requiere: un nutrido elenco de cantantes, un recitador para el «sprechgesang», dos coros y una orquesta mastodontica, con gran profusion de metales, percusión y la cuerda muy numerosa.A destacar el elenco de cantantes muy equilibrado, y que resolvió con gran solvencia sus exigentes partes y la presencia de nuevo en nuestro Auditorio Nacional del gran barítono alemán Thomas Quasthoff retirado hace algún tiempo por enfermedad de los escenarios y que actuó como narrador en el citado «sprechgesang», de forma excelente y admirable.Por su parte, la batuta clarificadora, sensata y experta de David Afkham aporto seguridad a todos y nos ofreció momentos sublimes tanto en la primera parte de la obra, que presento un carácter muy wagneriano como en la segunda, donde el espíritu y la influencia de Mahler se puso de relieve en muchos momentos.Magnifico concierto pues, donde de nuevo la actuación del Coro Nacional, secundado por el de la Comunidad de Madrid, fue muy sobresaliente y relevante, por su extraordinario, empaste, volumen y afinación.

 

LUIS AGIUS

Espectacular arranque de la 49ª Temporada de IBERMUSICA con los conciertos de la London Symphony y el recital de Yefin Brofman

Auditorio Nacional (16-10-2018, London Symphony Orchestra
Obras de Chaikovsky y Smetana
Denis Kozhukhin, piano
Nikolai Znaider, director

Yefin Bronfman , piano. 24 de Octubre.Schumann, Debussy, Schubert.

 

★★★★

IBERMUSICA ha abierto su cuadragésimo novena temporada de conciertos con sendos espléndidos conciertos de la London Symphony Orchestra, dirigidos uno por el violinista ruso que ha comenzado su carrera como director Nikolai Znaider y otro por Jaime Martín y con un extraordinario recital del gran pianista ruso Yefin Bronfman, al que ya tuvimos ocasión hace pocos meses de ver interpretando el Emperador de Beethoven con la Gewandhaus de Leipzig y Nelsons.

El concierto inaugural del 16 de Octubre , que es el que reseñamos de la London Symphony, tuvo como solista en la parte de piano del soberbio Concierto para piano nº 1 de Chaikovsky a otro gran y joven solista ruso, Denis Kozhukhin, dotado de una prodigiosa técnica y una notables elegancia y sensibilidad., que nos ofreció una versión excelente, brillante pero no ampulosa y muy idiomática, logrando el equilibrio perfecto entre la majestuosidad y el refinamiento que requieren esta archiconocida obra.El acompañamiento orquestal fue extraordinario, si bien quizá un poco excesivo en los forte, lo que obligó al pianista a emplearse a fondo.La coda del primer movimiento fue arrebatadora y el andante muy elegante, con un impetuoso finale, muy adecuado.

En la segunda parte la London Symphony brilló sobremanera en una ejecución muy a la eslava de algunos poemas sinfónicos del ciclo Mi Patria de Smetana, con una amplísima plantilla orquestal. Znaider dirigió con pasión y brillantez, y puede convertirse en en un magnífico director especialmente en este repertorio si bien tiene que cuidar el equilibrio, los matices y los pianissimi de la orquesta. Gran y espectacular concierto de apertura en todo caso.

El 24 de Octubre , escuchamos a Yefin Bronfman un muy interesante y variado recital con la Humoresca 0p 20 de Schumann, la Suite Bergamasque de Debussy y la Sonata nº 19 D 958 de Schubert, coronado con dos bises, un sensacional Scarlatti , una sonata, y otro más de cara a la galería, el estudio Revolucionario de Chopin. Bronfman posee una técnica impresionante e interpreta todos los repertorios con una claridad diamantina, un fraseo adecuado, y unos tempi fluidos y de gran naturalidad, armando un discurso muy sólido..Su Debussy fue muy bueno, si bien toca aún mejor Bartok y Prokofiev y su acercamiento a Schubert fue modélico, ofreciéndonos una rigurosa interpretación , llena de contrastes si bien le faltó algo más de introspección.Extraordinario el Rondó final , pleno de vigor, color, y drama.Magnífico recital de un coloso del teclado que esperemos que nos siga visitando con tanta asiduidad.

 

LUIS AGIUS

Y SE HIZO LA LUZ

Espléndida “Creación” de Haydn en el Auditorio Nacional (22-9-2018) por la OCNE

Franz Joseph Haydn: “La Creación” (1799) Oratorio para solistas, coro y orquesta

Genia Kühmeier, soprano, Maximiliam Schmitt, tenor, Markus Werba, barítono

Coro Nacional de España
Orquesta Nacional de España.

David Afkham, director
★★★★

Extraordinario concierto por todos los conceptos el que tuvimos ocasión de presenciar en el Auditorio Nacional de Madrid el pasado 22 de Septiembre dentro de la temporada regular de la OCNE (denominada “Paroxismos”) de la mano de su director titular, David Afkham, con nada menos que el maravilloso oratorio de Franz J. Haydn “La Creación “ (1799) quizá la más grande obra de este genio del clasicismo solo superado por Mozart, quien hubiera aplaudido sin reservas esta hermosa y grandiosa obra, piedra de toque del repertorio sinfónico-coral del estilo clásico y de todas los épocas.En efecto, de la mano maestra, sabia, y rigurosa de David Afkham, que nos ofreció una versión apolínea, fiel al estilo , de amplia dinámica, y de singular claridad y transparencia, cuidando al máximo los detalles, asistimos a la visón de la Ilustración (el texto es del barón van Swieten, aristócrata austríaco, buen amigo del propio Haydn y especialmente de Mozart) del texto bíblico del Génesis, con su maravillosos episodios instrumentales descriptivos , enlazados jornada a jornada, de las maravillas de la creación ( la creación del caos a la luz, la creación de los mares, las montañas, las bestias, las plantas, y finalmente del hombre) en bellísima sucesión de recitativos y arias para solistas y números vocales (duettos) y corales de impresionantes lirismo, majestuosidad y belleza.Los solistas cumplieron muy bien con sus extensos, difíciles y delicados recitativos y arias, especialmente la soprano lírica Genia Kümeier (de bellísimo timbre) y el barítono Markus Werba ,de timbre por el contrario plano y mate, pero gran cantante, my eficaz y excelente recitador, así como el tenor Schmitt ,de gran solvencia.El Coro Nacional evidenció su magnífico estado de forma, empastado, cantando con inusitado color y fidelidad al estilo, además de notable potencia sin resultar nunca estridente, grandioso en el fraseo pero sin falsa ampulosidad.Sensacional.La Orquesta Nacional por su parte, de magníficos empaste y afinación ( percusión y metales con instrumentos de época) se lució espléndidamente bajo la batuta de Afkham que una vez más volvió a acertar con los tempos y con la esencia de una gran obra, demostrando que se trata de un director todo-terreno , capaza de dar lo mejor de sí mismo en cualquier repertorio. En esta ocasión optó por una tercera vía entre la visión cinematográfica de la gran tradición interpretativa del siglo XX -que convertía a “La Creación” en un oratorio cuasi “romántico”- y las interpretaciones historicistas, muy camerísticas y un tanto envaradas.La tercera vía de Afkham, sugerente, cálida, clásica, majestuosa, noble, con el empaque justo y un equilibrio resplandeciente, nos hizo disfrutar , una vez más ,de un gran concierto.

LUIS AGIUS